Estoy aburrida de todo
Hay mujeres que están aburridas y algunas se dan cuenta pero otras no. Mujeres que tienen profundas tristezas, depresiones, sensación de vacío, de soledad y piensan que están pasando por un mal momento pero no lo pueden asociar con aburrimiento.
Hay mujeres que fueron educadas para la preocupación y mantienen una rutina por temor a arriesgarse.Todas tenemos una rutina diaria y no nos damos cuenta que todo lo hacemos automáticamente. Mujeres que han crecido con frases como: “Tené cuidado, la vida no es fácil”, “Nadie te regala nada”, “La vida te da pero te quita”; aprendieron a preocuparse, creen que si hacen algo nuevo tal vez puedan ser castigadas, por temor a fracasar y terminar aburridas.
Hay mujeres que no toman una iniciativa por temor al éxito.
Los seres humanos tenemos más miedo al éxito que al fracaso, porque estamos acostumbrados a fracasar.Hay gente que dice: “No merezco que me pase nada bueno, por eso más vale malo conocido que bueno por conocer”No estamos preparadas para el éxito, no nos atrevemos a hacer algo distinto, nuevo, a poner un pie en la propuesta que nos hicieron por miedo al fracaso.
Dios está levantando mujeres que se atrevan a vivir nuevas experiencias, que quieran dejar de tener experiencias comunes para vivir experiencias nuevas y gloriosas y digan al Señor: “Acá estoy, muéstrame algo nuevo, distinto, que me haga caminar por un camino diferente, me atrevo a salir de mi rutina, de las cosas que me enseñaron y que no me sirvieron para nada”Señor yo te sigo, te busco, quiero algo nuevo, dámelo”.
Dios está buscando mujeres que se entusiasmen con Él
Hace muchos años atrás, si al orar no lloraba, yo sentía que la oración no había sido escuchada, porque al llorar sentía que había llegado al máximo nivel espiritual, estaba tocando el cielo porque lloraba, pero cuando no lloraba era como si Dios no me había escuchado.
A la presencia se va con el espíritu, no con el alma, y porque tenemos miedo a hacer algo nuevo, terminamos siendo mujeres aburridas que nadie te aguanta ni soporta, hasta en el sexo es igual.
Dios está esperando que te llenes de Él y le sueltes un desafío, y Él también quiere desafiarte a vos para escuchar que digas: “Heme aquí envíame a mí”.
La vida cristiana es un desafío constante y tenemos que aprender a aceptarlo
Hay muchas mujeres que se acostumbraron a lo que se llama el Síndrome de Impotencia Aprendida:
“Todo lo que hago no va a servir de nada, para qué le voy a pedir a Dios, para qué voy a cambiar, qué sentido tiene”. Y usan una frase: “Yo no me lo merezco”
Cada vez que Dios quiere introducirte en algo, el enemigo suelta un espíritu de inseguridad y empezás a declarar con tu boca: “Yo no me lo merezco porque me porto mal, porque no hice las cosas bien, porque no tengo la capacidad” Empezás a ver las agallas que tiene la otra y decís: “Qué bueno que lo hace aquella”, “Qué bueno que lo pudo hacer”, “Qué bárbaro que aquella se atreve”. Aunque tenés el potencial pero pensás negativamente porque el enemigo te envía inseguridad.
La inseguridad tiene como objetivo robar la fe
Una mujer sin fe no puede aceptar ningún desafío de Dios porque no tiene la base para sostenerlo, porque el desafío de Dios es loco, siempre es raro. Sin la base de la fe no vas a poder sostener el desafío, responderás con el alma, con las emociones y, al día siguiente, tendrás depresión, no vas a tener fuerza ni para predicarle al vecino. Pero al decir “sí” con el espíritu, es diferente porque te conectás con el espíritu de Dios y queda una ligadura con Dios que, por más que pases por tormentas, seguirás adelante.Los desafíos de Dios son inesperados, decí: “Señor suelto fe y voy donde estás diciendo que vaya, hago lo que me decís”. Soltá fe, no te preguntes para que la inseguridad no te ataque,
Si no te metes en lo nuevo de Dios, te metes en la rutina.
Jesús enseñó: “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. No sólo de comida sino de la Palabra que sale de la boca de Dios, que tiene y da vida y sale cuando tenés una base de fe.
Una chica me decía: “Mi novio me golpeó pero yo sé que me ama”. Le dije: “No te ama porque el que ama no maltrata, no golpea y vos tenés una adicción pero eso no es amor”. Y me decía que la golpeó de tal manera que estuvo internada, perdió el bebé por las patadas que recibió, y esa chica hoy sale a bailar, actúa en teatro y parece que está re bien pero hay un dolor profundo en su interior.
Mujeres inseguras que están en la rutina de la dependencia de los otros, sitiadas emocionalmente: se ríen, lloran, se enojan por lo mismo; siempre es lo mismo en todo hasta para expresar sus emociones repetitivas y rutinarias, se han estancado, no hay crecimiento, porque le han cercado la vida.
“No tengo que depender de nadie”
Otras mujeres viven en el “casi lo logré”, “casi voy”, “casi lo hago”, “casi me animo”, “casi lo compro”.
El “casi” no tiene que existir en tu boca; tenés que decir: “Lo hice, no salió muy bien pero no importa, estoy orgullosa porque lo hice, no fue como me imaginaba pero lo logré”. No es “casi”, es ir para adelante, es decir: “Yo voy por el sueño que Dios me dio”.
Hay mujeres que están pensando todo el tiempo en el fracaso, en el ridículo que pueden hacer, viven pensando en sí mismas y se hartaron de ellas mismas.
No te canses de vos ni de tu manera de pensar, tenés un potencial grande y para saber cuál es, caminá por caminos diferentes.Atrevete a conocer la capacidad que Dios te dio, si querés saber qué es lo que hay dentro tuyo, qué es lo que Dios te ha regalado, aceptá los desafíos de Dios.Buscá maneras distintas de vestirte, Dios porque te dice: “En mí todos los días son nuevos”.
Tomate de la mano de Dios, aceptá sus desafíos, y vivirás cada día como un día nuevo, diferente, nada se repetirá, todo el día serás sorprendida. Dios cambiará tu rutina, te sacará del aburrimiento, y pondrá un desafío grande para que logres.
El aburrimiento es una fortaleza en la mente que está tomada de la inseguridad y debe ser destruida.
“Dios cumplirá su propósito en mí, no sé cual es el camino pero me meto en el camino que Él me diga”. Eso hacía que David se moviera con seguridad. En Isaías 6, Dios pregunta “¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?”En el corazón de Dios siempre hay un palpitar por lo nuevo y está esperando a una mujer que diga: “Acá estoy Señor, envíame a mí, estoy segura porque sé que vas a cumplir tu propósito en mí, no importa lo que me digan”. Si te atrevés a tomar esta Palabra, Dios te usará como nunca antes, respondé con seguridad.

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