Vivimos en un mundo donde se habla de la “era del desamor”, es un tiempo donde es muy difícil expresar las emociones, no hay intimidad, todo se expone, se ve (en televisión, por Internet), no hay vida íntima, ni emociones profundas. El desamor también alcanzó a las mujeres que no nos amamos ni comprendemos muchas de nuestras maneras de actuar. Una persona que abandona a otra trasmite un mensaje: “no te puedo tener”, “no puedo cuidarte”. De la misma forma, cuando nos descuidamos, estamos diciendo: “no me puedo cuidar a mí misma”, “no me tengo paciencia”, “no me soporto por eso me abandono.”
Los abandonos son físicos, emocionales, espirituales o intelectuales.
Hay una tesis que sostiene:
“ Todo tiene importancia”.
Una mujer que se abandona físicamente comienza por los detalles: deja de arreglarse las uñas, descuida su cabello, su ropa, no se maquilla, van perdiendo los detalles que forman su identidad.
De una persona se percibe su totalidad y que está formada por la suma de detalles diminutos. Por ejemplo observamos si brilla su cabello es un detalle que, cuando ya no brille, marcará el descuido; asimismo lo indicarán las uñas o su ropa.
La mujer que se abandona dice: “Yo antes me arreglaba pero… después que me divorcié, o cuando nació mi hijo, o después de esa crisis, o desde ese problema económico…, nunca más.”
¿Qué detalle debés recuperar? ¿Qué pequeñas cosas dejaste de hacer o tal vez nunca hiciste y tenés que comenzar? ¿Qué dejaste de lado? Y es mentira que es por problemas económicos o falta de tiempo, porque nada justifica la falta de amor hacia vos.
Pensá en el detalle que antes te hacia diferente y recuperalo en esta semana; recordá cuando usabas esa pulsera haciendo juego con el anillo y, aunque nadie te lo dijera, te distinguía pero lo descuidaste porque creíste que no tenía importancia.
Muchas mujeres se acostumbraron a sentir pequeños dolores, se levantan con dolor de cabeza, de espaldas o rodillas, dicen: “Qué voy a hacer si están en mí”, y se le suma otro y otro, transformándose en dolores crónicos con los que se acostumbran a vivir., No te abandones físicamente todo tiene importancia. La identidad es una suma de detalles que debes cuidar porque te identifican.
Es malo ser obsesivos pero, también el descuido, visitá al médico, al dentista, no uses las medias corridas, cuidá el detalle para vos no para los demás.
2- Abandono emocional.
Ya no reís más, vivís llorando, estás enojada, con bronca, criticando a todo el mundo, quejándote, tu vida es aburrida y se transformó en tu estilo de vida; ya no decís “lo tengo que modificar” sino parece que son los demás los que lo tienen que cambiar. ¿Te pusiste a mirar los detalles de tu carácter? Abandonaste lo que te hacía una mujer alegre, que te divertía y no tenés que perder lo bueno, debés maximizarlo, que en la pantalla de tu vida se vean bien grande, achicá lo malo no lo bueno, ¿hace cuánto que no te reís? Alégrate, disfrutá de la vida, comé lo que te gusta, buscá momentos de paz, rélax y controlá tus emociones.
Si tu corazón está más cargado que el problema que atravesás, no tendrá ligereza para solucionarlo. Cuando tenemos problemas personales o interpersonales no queremos hacer nuevas amistades.
¿Hace cuánto no tenés una nuevo amigo, conocés a alguien o descubrís la historia de vida de otras personas? Seguís con las mismas amistades de siempre, que cada vez son menos porque no te interesa hacer nuevas relaciones.
3- Abandono intelectual.
¿Hace cuánto que no lees un libro, que no vas a ver una buena película u obra de teatro?
Te abandonas intelectualmente, cuando no asistís a conferencias, no hacés un curso, no te informás, no lees ni siquiera el diario para saber qué pasa en el mundo, quedas sumergida en la mediocridad intelectual conformándote con lo aprendido.
Desafiate a poner una meta interpersonal, una propuesta intelectual. Decimos: “tiene pocas neuronas”, al referirnos a la capacidad de una persona que es diferente, pero lo que determina la inteligencia no es la cantidad de neuronas sino la conexión entre ellas.
Para que dos neuronas se comuniquen o interrelacionen, estén bien conectadas debo aprender, investigar, preguntar, analizar, darle información. Poné desafíos que mantengan tus neuronas activas.
Todas las semanas o, por lo menos, todos los meses proponete desafíos nuevos, hacé algo por vos y no te abandones.

4- Abandono espiritual.
La monotonía espiritual, la falta de fe, agradecimiento a Dios, es la demostración del abandono espiritual; cuando no ves lo que Dios te dio, no lo valorás, no fluís, no te ponés metas espirituales, es porque perdiste el entusiasmo.
Entusiasmo quiere decir: “en”- “Dios”.
Una mujer sin entusiasmo no está “en-Dios”, sino “en-sus luchas”, “en-sus conflictos”, “en-sus problemas”.
Entusiasmo es estar en-Dios e inyecta habilidad para superar los problemas, capacidades heroicas para hacer lo que jamás nos atrevimos.
Entusiasmate con Dios y cambiarás la atmósfera, harás algo diferente y podrás resolver todo en el nombre de Jesús.
Los problemas sacarán lo que hay en tu interior si reina Dios en él.
Esta revelación es un concepto que ya sabemos pero que no lo aplicamos, por eso si aplicás el principio espiritual obtendrás resultados en todas las áreas de tu vida.